La edición de 2026 tendrá dos grandes focos de atención. Por un lado, los conciertos multitudinarios al aire libre que se celebrarán en el parking de la playa de Ereaga; por otro, las propuestas de carácter más intimista que acogerá Muxikebarri. Dos escenarios y dos maneras de acercarse a la música que reflejan la diversidad de un festival capaz de atraer tanto a grandes audiencias como a quienes buscan experiencias más reposadas.
Las actuaciones nocturnas de Ereaga estarán encabezadas por dos nombres de gran popularidad. El 11 de septiembre llegará el turno de Celtas Cortos, una de las bandas más emblemáticas del folk rock estatal. El grupo vallisoletano celebrará sobre el escenario getxotarra sus cuatro décadas de trayectoria, repasando un repertorio que forma parte de la memoria musical de varias generaciones. Su regreso a Getxo tiene además un componente simbólico, ya que la formación actuó en Muxikebarri en 2020, en una edición marcada por las limitaciones derivadas de la pandemia.
Un día después será el turno de ETS-En Tol Sarmiento. La banda liderada por Iñigo Etxezarreta se ha convertido en uno de los grandes fenómenos de la música vasca contemporánea y protagonizará una de las citas más esperadas del festival. Con una trayectoria que ha trascendido ampliamente el ámbito de Euskal Herria, el grupo alavés ha conseguido conectar con públicos muy diversos gracias a una propuesta que combina raíces populares, energía festiva y una marcada vocación de celebración colectiva.
Frente al carácter multitudinario de Ereaga, Muxikebarri volverá a ofrecer el espacio ideal para propuestas de escucha más cercana. Allí actuará el 12 de septiembre Dulce Pontes, una de las voces más reconocidas de la música portuguesa. La artista regresará a Getxo Folk después de su exitosa actuación de 2021, cuando las restricciones sanitarias todavía condicionaban el aforo y la experiencia de los conciertos. Considerada una de las grandes renovadoras del fado, Pontes ha desarrollado una trayectoria que trasciende los límites del género y dialoga con músicas de distintas tradiciones culturales.
La clausura del festival tendrá un marcado acento vasco. El 13 de septiembre Muxikebarri acogerá Xalbador, Urepeleko artzaina, un proyecto concebido para rendir homenaje a Fernando Aire Etxart, Xalbador, coincidiendo con el cincuenta aniversario de su fallecimiento. Bajo la dirección musical de Joxan Goikoetxea, artistas de distintos estilos y generaciones revisitarán el legado de una figura esencial del bertsolarismo y de la cultura vasca contemporánea.
La elección de Xalbador como eje de uno de los espectáculos centrales del festival va más allá del ámbito estrictamente musical. El bertsolari navarro representa una forma de entender la cultura popular profundamente vinculada a la lengua, la memoria y el territorio. Su influencia ha llegado también a la música gracias a obras como Xalbadorren heriotzean, compuesta por Xabier Lete y convertida con el paso de las décadas en una de las canciones más emblemáticas del repertorio vasco.
Junto a los conciertos principales, Getxo Folk volverá a llenar de música la plaza Estación de Las Arenas con una programación gratuita dirigida a todos los públicos. Las actuaciones matinales y vespertinas reunirán a artistas vascos, estatales e internacionales en una propuesta donde la tradición convivirá con nuevas sonoridades y enfoques contemporáneos, manteniendo vivo el espíritu abierto que caracteriza al festival.
Más de cuarenta años después de su nacimiento, Getxo Folk continúa demostrando que las músicas de raíz siguen siendo un espacio privilegiado para el diálogo entre culturas. La edición de 2026 reunirá figuras internacionales como Dulce Pontes y Celtas Cortos con algunas de las expresiones más vivas de la creación vasca actual, representadas por ETS y el homenaje a Xalbador, reafirmando la singular personalidad de un festival que ha sabido evolucionar sin perder de vista sus raíces.
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