Hay festivales que se consumen como una sucesión de conciertos y otros que se habitan. Pirineos Sur pertenece, desde hace más de tres décadas, a esta segunda estirpe: la de los acontecimientos culturales que se viven como una experiencia completa, donde la música no se impone al lugar, sino que aprende a convivir con él. Entre el 9 y el 26 de julio de 2026, el escenario flotante de Lanuza volverá a emerger sobre las aguas del pantano, con la peña Foratata como testigo pétreo, para celebrar la XXXIII edición del Festival Internacional de las Culturas.
El primer avance del cartel confirma esa vocación ecléctica que ha convertido a Pirineos Sur en uno de los grandes clásicos del verano español. José González, Rufus Wainwright, Suede, Bomba Estéreo, Nacho Vegas, Dani Fernández, Carlos Ares o Valeria Castro conviven en una programación que no entiende de compartimentos estancos y que sigue apostando por el diálogo entre escenas, estilos y sensibilidades. A ellos se suman nombres como La M.O.D.A., Hens, Sanguijuelas del Guadiana, ETS o La Fúmiga, en un recorrido que va del folk introspectivo al pop expansivo, del brit pop noventero a las nuevas voces del indie estatal.
La apertura, el 9 de julio, será ya toda una declaración de intenciones: la intimidad elegante de José González y la teatralidad emocional de Rufus Wainwright prometen una noche de recogimiento y belleza, casi un susurro compartido con el paisaje. Un día después, Suede traerá a Lanuza el nervio intacto del brit pop, con Brett Anderson demostrando que la melancolía también puede ser eléctrica, mientras Nacho Vegas aportará su escritura afilada y su manera única de fundir lo íntimo con lo político. El primer domingo llegará el turno de Bomba Estéreo, dispuesta a convertir el anfiteatro natural en una celebración colectiva donde la cumbia, la electrónica y el baile se mezclan con el reflejo del atardecer en el agua.
Corrientes actuales e identidad
El resto del programa confirma la atención del festival a las corrientes actuales sin perder su identidad. Dani Fernández y Hens representan dos formas de entender el pop contemporáneo que conectan con un público joven y multitudinario; Carlos Ares y Valeria Castro encarnan una sensibilidad autoral que mira a la tradición sin nostalgia; La M.O.D.A. regresa como valor seguro de directo y Sanguijuelas del Guadiana aportan el desvío irreverente. El cierre, el 26 de julio, será festivo y coral, con ETS y La Fúmiga invitando a una despedida sin solemnidad, celebrada a ritmo de vientos y estribillos compartidos.
Más allá del cartel, Pirineos Sur sigue siendo un modelo singular. En 2025 superó los 47.000 asistentes y firmó varios llenos, consolidando un crecimiento que no parece querer desbordarse. Recientemente distinguido con la Medalla al Mérito Turístico de Aragón, el festival ha sabido convertir la cultura en motor de territorio sin sacrificar su espíritu original. El nuevo diseño del cartel, que deja en segundo plano los nombres propios para destacar el escenario flotante y el paisaje, es toda una declaración estética y ética: aquí la música no eclipsa al lugar, lo acompaña.
En tiempos de festivales clónicos y experiencias aceleradas, Pirineos Sur sigue defendiendo otra forma de escuchar: más lenta, más atenta, más consciente de que algunas canciones suenan distinto cuando flotan sobre el agua.
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