La cita, enmarcada en un formato que combina arte contemporáneo, arquitectura y música en vivo, volvió a demostrar el acierto del ciclo: desde las 20:30, el público pudo recorrer las exposiciones del museo antes de que, a las 22:00, el Atrio se transformara en un espacio sonoro envolvente, cálido y cercano. Un contexto ideal para un artista cuya música se mueve entre lo íntimo y lo emocional.
El recinto presentó un lleno absoluto, con un público claramente transgeneracional, aunque dominado por veinteañeros en las primeras filas, que no dudaron en corear prácticamente todo el repertorio. Lejos de la contención habitual en espacios museísticos, el ambiente fue creciendo hacia una comunión total entre artista y asistentes, que acompañaron cada matiz del concierto con una implicación poco frecuente.
Sobre el escenario, pablopablo desplegó una estética sobria y cuidada: camisa clara, guitarra eléctrica y una presencia contenida pero magnética. Su interpretación, más sugerente que explícita, se apoyó en una banda de gran nivel que sostuvo el concierto con precisión y sensibilidad.
Especial mención merece el saxofonista Simeon May, cuyo protagonismo en el “Interlude” aportó uno de los momentos más brillantes de la noche. Su intervención, rica en matices y expresividad, sirvió como puente hacia ‘Sidekick’, uno de los puntos culminantes del concierto, donde la intensidad emocional alcanzó una de sus cotas más altas.
El repertorio —marcado por canciones que orbitan en torno al amor, el desamor y las tensiones emocionales— mantuvo una coherencia estética que transita entre lo acústico y lo electrónico sin perder nunca el pulso narrativo.
Un final a la altura: emoción compartida
Para el bis, el artista reservó dos de sus temas más celebrados: “Las tuyas” y “Eso que llamas amor”, que fueron recibidos como auténticos himnos por un público ya completamente entregado. La respuesta fue inmediata: voces al unísono, emoción palpable y una sensación de cierre redondo.
Art & Music: una experiencia que trasciende el concierto
El concierto de pablopablo no solo funcionó como presentación de su universo sonoro, sino también como reafirmación del espíritu de Art & Music: un ciclo que apuesta por experiencias culturales integrales, donde la música dialoga con el espacio y el contexto.
Con próximas citas como Tinariwen o Lewis OfMan, el programa continúa consolidándose como una de las propuestas más singulares del calendario musical bilbaíno.
Lo de pablopablo fue, en definitiva, algo más que un concierto: una demostración de cómo lo pequeño —cuando está bien hecho— puede resultar profundamente conmovedor.
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